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Las quejas de los profesionales

Esta semana me ha llamado la atención una entrada de Somos mujerestic.com, con un título verdaderamente provocador: «Un coro de plañideras con síndrome premenstrual«. ¿De qué va la cosa? Pues de las quejas de los informáticos sobre lo malos, tontos, pesados y recalcitrantes en su ignorancia que son los usuarios.  Evidentemente, en todas las comunidades profesionales que se relacionan con usuarios se oyen las mismas quejas. Y, como dice Ángeles, la autora, «Pero si tanto os molesta, aprended a decir No».

La cosa viene de las continuas quejas sobre la estupidez de los usuarios y los abusos que intentan cometer sobre los sufridos informáticos. Se pueden encontrar por ahí blogs en lo que se cuenta con detalle las tonterías que tienen que aguantar los pobres informáticos de sus usuarios.  Pero, como dice la autora,  ya vale: la gente se comporta con ellos igual que se comporta con otros amigos o conocidos  con saberes necesarios en un momento dado. Ni más ni menos. Y todos, absolutamente todos, que tienen un trabajo que les relaciona con usuarios, de cualquier tipo, pueden decir y contar las mismas cosas que los informáticos: va en la condición humana.

La otra cara de la historia es la de los usuarios. Y esta parte se olvida muy a menudo por los profesionales. «¿Pero quien nos defiende a nosotros, los demás, los usuarios, de los técnicos?» Porque la prepotencia y la soberbia son también comunes en el lado de los profesionales, que tratan al usuario con desprecio, «El cliente nunca sabe lo que quiere, el cliente nunca tiene la razón: pensáis que somos idiotas y nos tratáis con condescendencia.» Vamos, que me parece estar oyendo en este momento algunas intervenciones en congresos a los que he ido recientemente.  El usuario de los servicios de información, «…ése que no sabe buscar en un catálogo por la CDU, y que no sabe lo que es una desiderata, me va a decir a mí cómo etiquetar un registro bibliográfico…» me dijeron muy recientemente. «Eso nos faltaba, aprender antropología para saber cómo actuán los usuarios…» me dijeron en otro. «Y el usuario, que se jod…» era el grito de guerra de copas nocturnas en una titulación universitaria hace unos años… vamos, una disciplina de lo más social, enfocada en satisfacer las necesidades de información de los usuarios. Ahí es nada. Y luego se quejan de la falta de proyección social, de reconocimiento, bla, bla, bla..  «Eso es lo que hablaba: nula capacidad de auto critica. Siempre son los clientes los que no saben que quieren: aunque os lo digamos por pasiva o activa, con croquis y esquemas que hasta mi sobrino de 3 años entiende. Eso no funciona con vosotros.» …y es que hay mucha plañidera por ahí suelta.

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2 thoughts on “Las quejas de los profesionales

  1. Interesante entrada la de somosmujerestic.com, y no menos interesante «artículo-opinion» a la que hace referencia.
    Cierto es que cuando eres informático (lo digo por propia experiencia) la gente cree que en cualquier momento y en cualquier lugar puedes resolverles el problema que tienen con eMule, o cómo pueden gorronearle WiFi al vecino, o si puedes echarle un vistazo al portátil de su hija que «manño, no se lo que ha hecho la cría pero no va, y en la tienda no entiendo lo que dicen…».
    Por supuesto, que todo «por ser amigos»… Amigos? Si hace que no te veo lo menos 2 meses!…
    Pero también es cierto que contra el vicio de pedir…
    Particularmente, mi frase es la misma siempre «soy informático de lunes a viernes en horario de 8 a 14 y me pagan por ello»
    Es realmente incómodo que un sábado a las 2 de la mañana, tomándote una copa, tengas que explicar a la gente como funciona eMule.
    Igual debería cambiar mi actitud hacia «el usuario tonto» y pedirle a mi amigo albañil que me venga a remodelar la casa, que los ladrillos se los compré a otro almacén y no me acabo de aclarar con la argamasa…
    Seamos un poco serios todos!

  2. Los usuarios. Primero está la biblioteca y después lo demás. La biblioteca es que estén ordenados los libros en el estante, que estén «bien» catalogados y clasificados según la norma, que figuren correctamente en el OPACs, que la señalética tiene que ser perfecta, que todo tiene que estar normalizado, auditorado, que tiene que haber más libros, que la BIBLIOTECA 2.0., y después, pero muy después viene lo demás. Y después. Y después el usuario no encuentra un libro, la BIBLIOTECA 2.0 es solamente una vidriera para diversión de ciertos empleados de la biblioteca con «habilidades 2.0», encandilados con la novedad. Las bibliotecas siguen siendo instituciones donde nadie conoce y paradas en el paradigma del siglo XIX. A veces me parece que se cambia para no cambiar nada. Lo que pasa que el usuario tendría que hacerse bibliotecólogo, sino va al muere. Y después, eso que llamamos usuario dejar de usuario de bibliotecas. Y después, las bibliotecas se convierten en no-lugares.

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