A finales de marzo se liberó la nueva versión de Ubuntu, la 10.04 Lucid Lynx LTS. Como siempre, he esperado unos días para que se localicen y solucionen las pequeñas averías, y ahora ya lo tengo funcionando en un par de máquinas, Borg (mi desktop) y Corsario (despacho facultad), ya que no he tenido tiempo de más. La verdad es que desde hace un tiempo a esta parte las actualizaciones de distribución son un poco cansinas, reiterativas, y no les encuentro grandes cambios, ya que las evoluciones son más pausadas, quizá prueba de la madurez que tiene ya GNU/Linux.

Lo único que he tenido que hacer ha sido decirle a mi Gestor de actualizaciones “Actualizar a la nueva distribución”, y él se ha encargado de todo. Ha sustituido, descargado y mantenido configuraciones, y me ha dejado un escritorio plenamente operativo. Mi uso de aplicaciones suele ser aburrido: OpenOffice, Thunderbird, Firefox con sus complementos, Gimp, en un escritorio con Compiz y AWN como dock. Las aplicaciones específicas funcionan correctamente: Mendeley, Freemind y Xmind, Calibre, Dropbox… aunque parezca mentira, ningún juego de esos raros, exceptuando Buscaminas y Mahjongg. Lo que si me gusta es la creciente integración con la red:

  1. Con UbuntuOne sincronizo mis notas post-it entre todas mis máquinas, lo que es una ventaja dado que acabo distribuido entre tres o cuatro máquinas diferentes en diferentes localizaciones.
  2. Con Getting Things Gnome sincronizo mi lista de tareas entre máquinas y teléfono merced a su conexión con la cuenta de Remember the Milk.
  3. Con Gwibber controlo la mensajería y presencia en redes sociales de manera simple e integrada, aunque aún le falta un poco.
  4. Hace tiempo que terminé con las memorias usb: teniendo 2Gb en UbuntuOne y 2,5 Gb en Dropbox, es innecesario, y ahora Dropbox para Android, aún menos.

Pero todo tiene sus inconvenientes:

  1. Un bug en X hace que ya no pueda extender mi fondo de pantalla por los dos monitores de 22′ que uso como escritorio extendido.
  2. Típico error Java: la actualización me ha reventado la base de datos de RSSOwl, fastidiando mi archivo de rss de los últimos seis meses, sin posibilidad de recuperación, ni con copia de seguridad; menos mal que Google Reader me hace el respaldo.
  3. Cambio de java sin avisar: te activa el OpenJDK en lugar del JRE de Sun, por lo que si tienes aplicaciones que lo requieren en exclusiva, empiezan a fallar sin saber por qué.
  4. Lo peor, que me ha hecho esperar antes de pasarlo a los portátiles: falta de drivers para la circuitería GMA500. Se trata de una circuitería muy común en netbooks, que Intel no fabricó, sino que compró a terceros. Es cerrada y sin documentar, y hasta ahora funcionaba gracias al driver Poulsbo PSB. Pero cambios en kernel y X han hecho que todavía no se disponga de un driver PSB operativo para esta distribución. Otro ejemplo de los problemas que genera lo propietario, cerrado, y que impide la innovación, igual que los derechos de autor. Actualización: parece que ya están disponibles, justo en dos semanas; es lo que tiene el soft libre, neta superioridad sobre el propietario.

Por lo demás, la experiencia es satisfactoria, pero no sé, estoy empezando a pensar en usar sólo LTS, y cambiar la distro entera cada dos años, en lugar de cada seis meses, o cuando se incluyan prestaciones o novedades que lo hagan realmente interesante. Y los colorines y ventanas a lo Mac, no sé, no sé…