El correo electrónico permanece ahí. No es fashion, no es glamuroso, no es 2.0, pero, contra viento y marea, sea a través de webmail, con un cliente de escritorio o a través de un dispositivo móvil, continua siendo una parte fundamental, e imprescindible, de nuestro quehacer digital. En numerosas ocasiones, es la principal herramienta de trabajo del usuario, y sólo es apreciado en su justa medida cuando es perdido, por error u omisión del usuario, o por fallo de las máquinas. Sólo entonces se es consciente del valor intangible del mismo.

Las funcionalidades técnicas del correo electrónico han permanecido casi inalterables durante los últimos 20 años: envío, recepción, organización y archivo. La primera gran evolución de la gestión de información de correo fue la integración, en las diferentes aplicaciones, de agendas electrónicas, que hacían posible relacionar los mensajes con los datos personales y profesionales de los autores de los mismos. La segunda gran evolución fue la incorporación de planificadores de tiempos y tareas, cuyos calendarios, unidos a la mensajería y a la agenda de usuarios, convirtieron al correo electrónico, durante varios años, en la plataforma típica de trabajo en grupo. Se desarrollaron plataformas corporativas cuyo valor residía en la coordinación de tareas y personas. Sin embargo, este enfoque tenía poco recorrido, más allá de la gestión. La tercera evolución tuvo que venir, como no podía ser de otra manera, del software libre. La publicación del cliente de correo Thunderbird, de la Fundación Mozilla, y de sus especificaciones y API, hicieron posible que los programadores comenzasen a desarrollar extensiones que añadían nuevas funcionalidades: sincronización de calendarios remotos, gestión de feeds, gestión centralizada de agendas… si bien estaba puesta la base para el enriquecimiento de las herramientas de correo electrónico, todavía faltaba una vuelta de tuerca más, un desarrollo nuevo que llevase a las aplicaciones de correo electrónico la deseada integración con otros servicios y recursos de información digital.

Gmail y sus conversaciones

El primero que puso las cartas sobre la mesa, como no podía ser menos, fue Google. Una vez que Gmail fue capaz de organizar automáticamente los mensajes atendiendo a “conversaciones”, integrarse con documentos de GoogleDocs, y relacionarse directamente con información de Google Reader, el estático correo electrónico comenzó a tener otras perspectivas. La influencia de la conversación que se lleva a cabo en las plataformas sociales ha sido definitiva. Si un usuario se ha acostumbrado a escribir, anotar e intercambiar información casi en tiempo real, con mensajes organizados en conversaciones (los antiguos hilos de los foros), el correo no puede quedarse atrás, so pena de ir perdiendo progresivamente su nicho. A todo esto hay que añadir la incorporación creciente de contenido multimedia y de elementos interactivos, que los clientes de correo sólo habían cubierto parcialmente merced a editores que enriquecían los mensajes con etiquetado HTML.

Google Wave

El paso de la mensajería estática unipersonal o grupal a la elaboración de conversaciones multimedia y multiusuario, con mayores funcionalidades para el tratamiento y la gestión de información, era el siguiente, necesario e ineludible, paso que debía darse. Y, al igual que antes, el primero en moverse ha sido Google, con el lanzamiento de su servicio Google Wave. Wave ha sido definido como un sistema de documentos conversacionales vivos o dinámicos. El núcleo de trabajo es un Wave, que podría ser similar a un mensaje de correo dentro del cual se colabora, por parte de varios usuarios, en tiempo real. En un Wave puede haber varios Wavelets, como conversaciones independientes, y contener en ellos mensajes, a los que llama Blips. Y dentro de los mismos pueden incorporarse texto, imagen estática y en movimiento, acceso a documentos, etc. Además, soporta el control de versiones, para poder realizar el seguimiento de los cambios que se efectúan. El sistema de alertas y notificaciones informa de los cambios que se producen dentro e un Wave, tanto sincrónica como diacrónicamente. Y es posible ver en tiempo real los cambios que otros usuarios realizan sobre el wave que se comparte. ¿Es Wave el modelo a seguir para la nueva generación de mensajería electrónica? Quizá es pronto para decirlo, pero la unión de correo, gestión de contenidos, mensajería instantánea y entorno colaborativo promete ser verdaderamente potente.

Raindrop, de Mozilla.

De nuevo, la Fundación Mozilla ha respondido con una primera versión de su aplicación Raindrop. Todavía en fase beta, es una herramienta de escritorio cuya intención es integrar todos los servicios de mensajería, síncrona y asíncrona, que utiliza el usuario, dando especial importancia a su actividad en redes sociales. El concepto básico en Raindrop es el de conversación, alrededor del cual se organiza y dispone la información. En esta primera versión carece de la capacidad de gestión de documentos e integración que ofrece Wave, pero muestra mejores capacidades de gestión de servicios diversos de mensajería. Algo de ello ya se intuye en el nuevo Thunderbird 3, que incorporará funcionalidades para Twitter.

Pulse, de Novell.

La importancia de la integración entre comunicación, colaboración y documentos tampoco ha pasado desapercibida para la empresa. Novell acaba de presentar su nuevo producto Pulse, que sigue el esquema de Wave para entornos corporativos, ofreciendo además la posibilidad de integrar las waves dentro de Pulse.

Aceptación, organización e interacción en tiempo real.

Sin embargo, y como han planteado en Error500, ¿De verdad quieren los usuarios colaborar? Realmente parece que se está planteando una división entre aquellos usuarios que están comenzado a aprovechar todas y cada una de las posibilidades de comunicación e información que les brinda la red, y aquéllos que simplemente se apañan, que practican la política de lo suficientemente bueno para sus necesidades. Otra de las cuestiones que deben tomarse en consideración son las funcionalidades que estas herramientas ofrecen para tratar la información, en especial en los aspectos de organización y recuperación. La tendencia parece ser dejar que la herramienta organice automáticamente en virtud de origen o cadena de mensajes relacionados, y manualmente por temas y etiquetado propio o social. La búsqueda de información incorpora la búsqueda a texto completo casi como un estándar. En lo que respecta a los servicios de información, la posibilidades que se abren para interactuar con los usuarios de manera personalizada son mucho mayores que las que ofrecen Twitter o Facebook, al tiempo que será posible atender con mayor nivel de especialización y personalización a usuarios o grupos específicos de ellos. Y en tiempo real, que ya es hora de superar el “vuelva vd. mañana” que todavía se usa en muchos servicios. El tiempo real se impone en la red, en la colaboración, la información, la búsqueda y el comercio electrónico.

PD: caramba, no he escrito “2.0” ni una vez, me siento en paz con el universo…

Bibliografía de referencia

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Boulton, C. (2009) Novell Pulse Launches with Google Wave Support for Real-Time Collaboration. eWeek.com, URL: http://www.eweek.com/c/a/Messaging-and-Collaboration/Novell-Pulse-Launches-With-Google-Wave-Support-For-Realtime-Collaboration-667027/

Google, Google Wave, URL: https://wave.google.com/wave

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Mozilla Labs, Raindrop, URL: https://mozillalabs.com/raindrop/

Ortiz, A. (2009) Google Wave, ¿los usuarios de veras quieren colaborar? Error 500, URL: http://www.error500.net/groupware/google-wave-colaborar

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Trapani, G., Pass, A. (2009) The Complete Guide to Google Wave. URL: http://completewaveguide.com/guide/The_Complete_Guide_to_Google_Wave

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One Response to Del correo electrónico a la conversación dinámica, la comunicación como documento

  1. Luis dice:

    Una nota muy bien escrita, con un montón de fuentes de referencia, todas las que publican deberían ser así

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